Retraso en las obras. Ese mal común - Eadic

Retraso en las obras. Ese mal común

1.Retrasos en las obras

 

El plazo de ejecución de un proyecto de construcción suele ser una consideración esencial tanto para el propietario del proyecto como para el contratista del proyecto. Sin embargo, es habitual que los proyectos de construcción presenten Retrasos en las obras.

Los retrasos pueden ser causados por el propietario (retraso indemnizable), por el contratista (retraso no excusable), por causas de fuerza mayor o por terceros (retraso excusable), o pueden producirse simultáneamente varios tipos de retrasos. Debido a las múltiples fuentes y causas de los retrasos en la construcción, a menudo resulta difícil analizar la responsabilidad última en las reclamaciones por retrasos.

Retraso en las obras
Retraso en las obras

-Cronograma

 

Bajo la premisa que se conoce el cronograma programado (según lo previsto) y, del mismo modo, se conoce el cronograma real (as-built). Lo que se desconoce es el cronograma adecuado cuando se tienen en cuenta todos los ajustes permitidos al programa; este programa/cronograma suele denominarse programa ajustado. Este documento presenta una herramienta de ayuda para el análisis de las reclamaciones por retrasos. El procedimiento establecido tratará los retrasos y las aceleraciones y ayudará a determinar el cronograma ajustado.

Con un análisis adecuado del camino crítico, es posible determinar la compensación en tiempo, y hasta cierto punto en coste, por los retrasos derivados de una eventualidad.

Los retrasos concurrentes son dos o más retrasos que se producen al mismo tiempo y siempre han sido difíciles de resolver. Veamos un ejemplo para demostrar la eficacia del método a la hora de determinar la responsabilidad de las partes contratantes con respecto a los plazos del proyecto.

2. Retrasos Básicos en la construcción

 

Como hemos visto, los retrasos pueden clasificarse según su responsabilidad en tres grandes tipos: (1) Indemnizables; (2) excusables; y (3) no excusables. A continuación, se describen características de cada retraso y sus efectos sobre el propietario y el contratista. y el contratista.

– Retraso en las obras indemnizables

 

En general, se considera que un retraso es indemnizable para el contratista cuando su causa está bajo el control, es culpa o se debe a la negligencia del propietario/promotor de las Obras. Estos retrasos pueden producirse en diferentes situaciones. Pueden deberse a que el propietario no facilite el acceso a la obra al contratista en la fecha acordada, a un diseño defectuoso o a planos y especificaciones incompletos. Hay muchas otras formas en las que un contratista puede sufrir retrasos por parte del propietario, como cambios en el alcance, suspensión de los trabajos, diferentes condiciones de la obra, retraso en la entrega de materiales suministrados por el propietario y la omisión por parte de éste de revelar información vital para el contratista.

Retraso de obras
Retrasos indemnizables

Para este tipo de retrasos, el contratista tiene derecho a una prórroga y a una indemnización por los costes adicionales asociados al retraso. Sin embargo, el contratista debe demostrar que el retraso fue “irrazonable” y probar la magnitud del gasto adicional que supuso. La cuestión del retraso provocado por el propietario es tan común en el lenguaje contractual como las cláusulas de “exoneración de responsabilidad por daños”. Dichas cláusulas intentan hacer recaer sobre el contratista todo el riesgo de daños por demora y limitarlo a la prórroga del plazo. Estas cláusulas se aplican en algunas jurisdicciones principalmente observadas por el derecho anglosajón.

– Retrasos excusables

 

Estos retrasos se producen cuando el contratista se demora por causas no imputables ni al contratista ni al propietario.

Tres elementos principales pueden representar los retrasos excusables

A. Sucesos imprevistos.

 

Las causas imprevisibles suelen referirse a acontecimientos futuros, no a causas existentes. Por el contrario, las condiciones de las que el contratista debería haber tenido conocimiento no se consideran imprevisibles.

B. Hechos ajenos a la voluntad del contratista.

 

Se trata de casos en los que es imposible trabajar en el proyecto.

C. Sucesos sin culpa o negligencia.

 

Se trata de sucesos en los que el contratista no tiene culpa alguna, como los casos de fuerza mayor y la escasez de mano de obra o de materiales más allá de lo previsto en el momento de formalizar el contrato.

Por lo general, las causas excusables se enumeran en una cláusula de los documentos contractuales (por ejemplo, las cláusulas de Fuerza Mayor). El único remedio para los retrasos excusables es una prórroga.

– Retrasos inexcusables

 

En esta categoría, las propias acciones y/o inacciones del contratista han causado el retraso.

Pueden ser culpa del contratista, de sus subcontratistas, de los encargados del material o de los proveedores. En este caso, el contratista no tiene derecho a indemnización ni a prórroga por parte del propietario. De hecho, es concebible que el propietario pueda reclamar al contratista daños y perjuicios por demora.

El importe de la indemnización se determina generalmente a partir de las cláusulas de indemnización por daños y perjuicios incluidas en el contrato.

3. Retraso en las obras concurrentes

 

El término retrasos concurrentes se utiliza para describir dos o más retrasos que se producen al mismo tiempo, cualquiera de los cuales, de haber ocurrido solo, habría afectado a la fecha de finalización definitiva.

Los retrasos concurrentes pueden clasificarse como sigue en función de la tipología de atrasos que concurren, valga la redundancia

  1. Retraso excusable y retraso no excusable.
  2. Retraso excusable y retraso compensable.
  3. Retraso excusable, retraso no excusable y retraso indemnizable.
  4. Retraso no excusable y retraso indemnizable.

Supongamos, por ejemplo, que el propietario no ha suministrado a tiempo determinados materiales y, al mismo tiempo, los trabajadores que los habrían instalado están en huelga. Se trata de un retraso concurrente compuesto por retrasos indemnizables y excusables.

Brevemente, los aspectos jurídicos de los retrasos concurrentes pueden considerarse de la siguiente manera. En caso de retrasos concurrentes excusables e indemnizables, el contratista debe tener derecho a una prórroga, pero no a daños y perjuicios .

Cuando los retrasos excusables y no excusables son concurrentes, el contratista debe tener derecho a una prórroga del plazo del contrato.

Así pues, en caso de retrasos concurrentes con un retraso excusable, lo más probable es que el remedio disponible sea una prórroga del plazo.

Para los retrasos concurrentes en los que tanto el propietario como el contratista son responsables de los retrasos en la finalización de la obra, existen dos reglas diferentes que podríamos denominar la “regla fácil” y por otro lado la “regla justa”.

En la regla fácil, no se permite el prorrateo de los daños; en su lugar, el tribunal decide conceder una prórroga al contratista para la finalización, sufriendo cada parte sus propias pérdidas.

En la regla de justa, se procede al prorrateo de los daños.

Autor: Antonio Izquierdo. FIDIC Contract Manager

Compartir

Contenido seleccionado para ti

Suscríbete a nuestro boletín

Recibe directamente en tu correo las últimas noticias y actualizaciones de eadic.

Ir arriba
Mediante el envío de mis datos confirmo que he leído y acepto las condiciones generales y política de privacidad