AMFE - Herramienta clave en los procesos productivos

AMFE – Herramienta clave en los procesos productivos

AMFE de procesos como herramienta clave de mejora continua en los procesos productivos

 

1. AMFE

 

El AMFE (Análisis Modal de Fallos y Efectos) de proceso es una metodología  de análisis de riesgos, sobre todo en el ámbito industrial, que ayuda a anticiparse a los problemas y reducir su impacto.

El AMFE es una herramienta sistemática, con enfoque proactivo, para evaluar los procesos e identificar dónde y cómo pueden fallar. De esta forma, podremos reducir el impacto de dichos fallos potenciales; consiguiendo un proceso más eficiente y una mayor satisfacción de nuestros clientes, tanto internos como externos.

Normalmente, esta metodología debe definirse y evaluarse antes de comenzar cualquier proceso productivo, por lo que cobra gran importancia dentro del ciclo PDCA (Plan, Do, Check, Act), como parte del “Plan”.

AMFE
PDCA

 

Su output principal son los riesgos más importantes a los que nos enfrentaremos, y por lo tanto, podremos definir las consiguientes acciones correctivas para proteger a nuestro proceso y clientes.

Se trata de una herramienta viva, es decir, que la retroalimentación durante la ejecución del proceso productivo debe ser constante.

Por ejemplo, pueden existir riesgos que no hayamos tenido en cuenta, o que no evaluamos correctamente.

 

2. ¿Cuáles son los beneficios principales?

 

Podemos destacar:

  • Mejorar la calidad, fiabilidad y seguridad de nuestros productos y procesos.
  • Mejorar la imagen y competitividad de la compañía.
  • Incrementar la satisfacción de cliente.
  • Mejorar la eficiencia de los procesos (tiempo y coste).
  • Recoger toda la información y know how de la compañía en cuanto a fallos potenciales y acciones de mejora.
  • Anticipar y resolver problemas antes de que ocurran.
  • Catalizar el trabajo en equipo.
  • Mejorar el margen de negocio de la compañía.

 

– Desarrollo

 

Para desarrollar un AMFE deberíamos tener en cuenta varias fases:

  • Planificación.
  • Evaluación Causa & Efecto.
  • Establecimiento del ranking y priorización.
  • Mantenimiento y mejora constante.

Además, es importante recalcar que para el correcto desarrollo de un AMFE, deben participar las personas adecuadas. Deben tener las competencias técnicas apropiadas, capacidad de resolución de problemas, capacidad de trabajo en equipo, conocimiento de la metodología, etc.

 

3. Metodología de trabajo básica

 

Uno de los pasos previos a realizar el AMFE, es tener bien definido el flujo del proceso, la secuencia de operaciones detallada del proceso completo.

Posteriormente, para cada una de esas operaciones, con el equipo de trabajo del AMFE, se identificarán los modos de fallo potenciales para cada una de esas operaciones.

 

– Variables

 

Cada uno de esos modos de fallo potenciales, tendrán que ser evaluados de forma precisa y detallada. Para ello, se tendrán en cuenta 3 variables, las cuales se puntuarán de 1 a 10:

  1. Severidad: las puntuaciones altas (9-10) normalmente ligadas a fallos que puedan originar problemas de seguridad, afectar a las personas o a incumplimientos legales. Cuanto más cerca del 1 se encuentre, menos severo.
  2. Probabilidad de que ocurra: si la probabilidad de que ocurra es muy alta o inevitable se puntuará 9-10, y cuanto menos probable sea, estará más cerca del 1.
  3. Capacidad de detección: normalmente una alta capacidad de detección va ligada a inspección 100 % a través de métodos automáticos, y la puntuación será 1-2. Cuanta menos capacidad de detección tengamos, se acercará al 9-10.

Una vez puntuados todos los posibles modos de fallo, por cada uno de ellos, multiplicamos:

Fórmula

 

Esta multiplicación nos da un resultado que se conoce como RPN Risk Priority Number.

De esta manera, ya disponemos de todos los riesgos potenciales puntuados, y podemos empezar a trabajar con aquellos más importantes, o en otras palabras, con los mayores RPN.

Como se ha comentado inicialmente, el AMFE es una herramienta de gestión de riesgos y de mejora continua. Esto significa que debemos alimentarlo de forma constante, y actualizar las evaluaciones de severidad, probabilidad y capacidad de detección si las acciones correctivas son efectivas, o si hemos realizado una incorrecta evaluación.

 

– Herramienta clave

 

En conclusión, podemos decir que el AMFE es una herramienta clave para disponer de procesos productivos robustos y eficientes, ya que básicamente nos ayuda a prevenir los modos de fallo de cada una de las operaciones de los mismos (resolver problemas antes de que ocurran).

Asimismo, dispondremos del know how completo de dichos procesos productivos, y por consiguiente, la preparación de cualquier proyecto o serie será mucho más efectiva.

 

Autor: Borja Muga, docente del Máster de Calidad Eadic

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