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Seguridad vial en caminos de bajo volumen de tránsito

1. Introducción

 

La seguridad vial es uno de los múltiples desafíos presentados por los denominados Caminos de Bajo Volumen de Tránsito (CBVT).

Esta modalidad es de alto interés público, pues permite mejorar vías que dan acceso a zonas de baja densidad poblacional y alta vulnerabilidad social, con reducidos volúmenes de tránsito vehicular y alta presencia de usuarios no motorizados (Imagen 1).

Adicionalmente, las obras consideradas deben ajustarse a presupuestos muy acotados por cada kilómetro intervenido.

Camino de bajo volumen de tránsito en Chile (fotografía de archivo)

Esta restricción presupuestaria suele implicar que las obras sean contratadas sin un proyecto vial, por lo que carecen de mejoramientos geométricos considerables y consisten casi exclusivamente, en la aplicación de algunas capas para disminuir el polvo levantado por el tránsito vehicular; mejorando así la superficie de rodadura del camino.

A consecuencia del mejoramiento en la superficie del camino, se produce un aumento de la velocidad de operación de los vehículos motorizados.

A su vez, esto incrementa el riesgo de ocurrencia de accidentes de tránsito de alta severidad, especialmente para peatones, ciclistas, motociclistas y jinetes.

 

2. Los caminos de bajo volumen de tránsito

 

Un Camino de Bajo Volumen de Tránsito es una vía preliminarmente no pavimentada, cuya superficie ha recibido una técnica de estabilización química o de capa de protección asfáltica, manteniendo sus condiciones geométricas.

En Chile, por ejemplo, a este tipo de caminos se les denomina “Camino Básico”, y es el resultado de la evolución de diferentes nombres asignados a un tipo especial de conservación de caminos no pavimentados, que se comenzó a implementar en la década de los noventa en algunas regiones de ese país.

Por lo tanto, estos caminos son una modalidad especial de mantenimiento de caminos no pavimentados (Imagen 2), caracterizada por:

  • La aplicación de una técnica de estabilización química o de capa de protección asfáltica.
  • La mantención de las condiciones geométricas del camino no pavimentado.
Comparación antes y después de una conservación por camino de bajo volumen de tránsito en Chile (fotografías de archivo)

 

3. Riesgos para la seguridad vial en caminos de bajo volumen de tránsito

 

En atención a estas características, la velocidad escogida por los conductores de vehículos motorizados está basada en información que podría ser contradictoria en cuanto a distintos aspectos de este tipo de vías (ver imágenes 3, 4 y 5):

  • La geometría longitudinal y transversal del camino:

Adecuada solo para bajas velocidades de operación (especialmente en curvas horizontales y presencia de usuarios no motorizados).

  • La calidad mejorada de la superficie del camino:

Promueve altas velocidades de operación.

Seguridad vial
Imagen típica de un camino de bajo volumen de tránsito en la Zona Central de Chile. Se observa perfil transversal restringido y presencia de usuarios no motorizados (fotografía de archivo)

 

Seguridad vial
Camino de bajo volumen de tránsito que presenta una curva muy cerrada y circulación peatonal. Se observa ausencia de señalización vertical y horizontal (fotografía de archivo)

 

Seguridad vial
Camino de bajo volumen de tránsito donde se observa la cercanía entre vehículos y peatones (fotografía de archivo)

 

En estas circunstancias, las velocidades de operación observadas en estos caminos no resultan armónicas con el modo de vida local, ni compatibles con el adecuado resguardo de la seguridad de todas las personas, ya sean usuarias de la vía o que se encuentren en su entorno directo.

Debido a la estrechez del perfil transversal, los usuarios no motorizados enfrentan la necesidad de circular a corta distancia de los flujos vehiculares.

Adicional a esto, si las líneas de borde no están adecuadamente demarcadas los peatones deben circular por la calzada, lo que está explícitamente prohibido por algunas Leyes de Tránsito.

Esta situación, además de forzar a los peatones a incumplir la Ley, eleva el riesgo de ocurrencia de atropellos a alta velocidad, los que suelen tener consecuencias fatales para peatones, ciclistas y jinetes.

A todo lo anterior debe agregarse la condición de caminos alejados de grandes urbes, lo que aumenta los tiempos de respuesta en caso de una emergencia.

Por último, las restricciones geométricas existentes en estos caminos básicos, tanto en tramos rectos como en zonas de curvas, así como la inexistencia de elementos de apoyo o iluminación que aumente la visibilidad nocturna, facilitan la ocurrencia de accidentes de tránsito en que los vehículos pueden abandonar la calzada, fuera de control (despistes).

En resumen, puede considerarse que los principales peligros para la seguridad de tránsito en Caminos de Bajo Volumen de Tránsito se relacionan con:

  • Velocidad de operación excesiva.
  • A ausencia de zonas de circulación protegida de usuarios no motorizados.
  • Insuficiente delineación o protección de los márgenes del camino.

 

4. Recomendaciones para el resguardo de la seguridad vial en caminos de bajo volumen de tránsito

 

Para asegurar un adecuado tratamiento de cada uno de estos riesgos, las recomendaciones específicas están expresadas en función del ancho de la solución básica aplicada, que es un parámetro conocido al momento de proyectar o diseñar.

Asimismo, las recomendaciones son más exigentes para aquellos tramos donde exista Tránsito Regular de Usuarios no Motorizados (con orientaciones especiales para determinar dichos tramos).

Naturalmente, los aspectos referidos a demarcación solo son pertinentes a vías con una superficie apropiada para recibirla.

Al proyectar, construir y mantener un camino de bajo volumen de tránsito, en la medida de lo posible se debe considerar tres resguardos esenciales para la seguridad de las personas:

  • Pasillos para usuarios no motorizados (en ausencia de veredas formales)

Sobre la solución básica, inmediatamente por fuera de líneas de demarcación de borde (ancho mínimo de 1 metro).

Si producto de la instrucción anterior el ancho de calzada para la circulación de vehículos motorizados es menor a 4 metros, se recomienda no demarcar la línea del eje para que los usuarios motorizados mantengan una especie de “incertidumbre” de su espacio vial, por lo que tornan a reducir su velocidad de operación, siendo más precavidos en sus desplazamientos.

  • Velocidad máxima señalizada

Implementadas con señales reglamentarias de máxima velocidad.

Como a altas velocidades las consecuencias de los atropellos aumentan exponencialmente, se requiere que esta sea como máximo 50 km/h.

  • Canalización de la vía

Con elementos retrorreflectantes de apoyo tales como hitos de arista, delineadores verticales, delineadores direccionales, etc.

De esta forma, el usuario motorizado sabrá distinguir el trazado del camino con antelación, en cualquier condición de visibilidad (día, noches, con lluvia, con niebla, etc.).

 

Cabe destacar que estas mismas recomendaciones de seguridad deben ser más exigentes para aquellos tramos donde exista Tránsito Regular de Usuarios No Motorizados; es decir, se busca entregar un espacio independiente para su movilidad, y de ser necesario se deben agregar reductores de velocidad.

 

5. Determinación de tramos con tránsito regular de usuarios no motorizados

 

Se efectuará a partir de estudios o conocimiento directo de la ruta y su entorno.

Si no se cuenta con esta información, se considerará que existe tránsito regular de peatones, ciclistas, jinetes, etc., en los siguientes puntos de concentración de personas:

  • 10 o más viviendas o edificaciones, en un tramo de 500 metros.
  • Centro Educacional (jardín infantil, escuela, colegio, etc.).
  • Centro Social (religioso, comunitario, deportivo, etc.).
  • Centro de Salud (posta, consultorio, etc.).
  • Servicios Comunitarios (policía, comercio, municipio, etc.).
  • Cualquier tramo de vía que conecte dos o más de estos puntos de concentración de personas.

 

6. Conclusión

 

  • Los denominados Caminos de Bajo Volumen de Tránsito presentan múltiples desafíos en diversos ámbitos, incluyendo el resguardo de la seguridad de tránsito para sus usuarios motorizados y no motorizados, abarcando aquellas personas que se encuentren en su entorno directo.
  • Las altas velocidades de circulación inducidas por el mejoramiento superficial del camino, en conjunto con inexistencia de facilidades para usuarios no motorizados, configuran un escenario con alta probabilidad de ocurrencia de accidentes de tránsito con resultados fatales, especialmente peatones, motociclistas, ciclistas y jinetes.
  • El uso habitual y permanente de estas recomendaciones, constituirá un aporte al impacto social positivo que este tipo de caminos ha traído a numerosas zonas rurales de Latinoamérica; pues aumentará los niveles de seguridad de tránsito para las personas que ya han visto mejorada su calidad de vida por la disminución de polvo o barro asociados a la intervención en estos caminos.

 

7. Elementos de Enriquecimiento

 

 

Autor: Jaime Campos Canessa, docente del Máster Internacional en Tráfico, Transportes y Seguridad Vial

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