Viviendas Modulares Tridimensionales, su origen

Orígenes de las Viviendas Modulares Tridimensionales

En 1892, Edmond Coignet levantó el que parece ser el primer edificio totalmente compuesto por elementos prefabricados de hormigón armado; se trataba del Casino Municipal de Biarritz, diseñado por el arquitecto Calinaud. A continuación os presentamos los orígenes de las viviendas modulares tridimensionales.

viviendas modulares tridimensionales

Curiosamente, un par de años antes del nacimiento de las primeras vigas prefabricadas, hablamos de 1889 (un año antes de que el primer avión echara a volar), ya aparecía en EEUU la primera patente de edificio prefabricado mediante módulos tridimensionales en forma de “cajón” apilable, ideada por el arquitecto estadounidense Edward T. Potter…

En sus propias palabras, se puede leer en dicha patente: “Mi invención tiene por objeto presentar una vivienda o estancia portátil que, aunque esté adaptada para su uso independiente y conforme en ella misma una estructura completa, es capaz de combinarse con otra u otras más para formar, sin pérdida de espacio, una vivienda o la estructura que se requiera, con habitaciones al mismo nivel o una encima de la otra en diferentes pisos”.

Para ello, diseñó una estructura paralelepípeda (cubo rectangular) en cuya cara superior se incluía una celosía de sujeción capaz de adosarse y ensamblarse a las vigas de la cara de abajo del módulo inmediatamente superior.

Para la estabilidad estructural de los módulos de diferentes niveles, se concibió un sistema de anclaje en base a perfiles angulares acoplados, a modo de pilares, que unían las aristas de esquina de cada célula.

Pese a la incierta viabilidad de dicho sistema, lo que sí es cierto es que esta propuesta fue pionera en el campo de la edificación aplicando nuevas técnicas constructivas.

Siguiendo esta tendencia, en años sucesivos se presentaron nuevas patentes que describían construcciones modulares en base a células espaciales apilables y superponibles.

viviendas modulares tridimensionales

En 1919, Clark Noble Wisner, presentó una mejora para la construcción de edificios de hormigón, basada en el montaje de un edificio compuesto por el menor número posible de unidades, que serían prefabricadas en hormigón y transportadas a obra para su ensamblaje; curiosamente, en la patente dichos módulos son cilíndricos o al menos con dos de sus caras curvas para poder adosarse a esas unidades de planta circular.

Ese mismo año Joseph R. Witzel patentaba otro sistema de edificios modulares en el que módulos de forma cúbica se ensamblaban entre sí para formar bloques de viviendas, factorías u otro tipo de edificios. En este caso, el montaje se realizaba gracias a grandes grúas prticos y los materiales posibles estaban comprendidos desde el hormigón hasta la madera, pasando por el metal o la arcilla cocida.

Durante estos últimos 90 años se han sucedido muchos avances y la tecnología ha evolucionado descomunalmente. Como dato a tener en cuenta, existen más de 1.200 patentes de módulos de hormigón no integrados en otra estructura, es decir, células espaciales apilables o ensamblables entre sí.

Sin embargo, ha sido complicado encontrar el modo de que está técnica y filosofía constructiva cuajara y se afianzara en el sector de la Edificación. Esto no deja de ser extraño puesto que, ya desde entonces, se podían apreciar todas las ventajas que la edificación modular integral conlleva, y que veremos en los siguientes apartados.

Este pequeño fragmento pertenece a uno de los «módulos» del curso sobre Edificación Modular Industrializada de Eadic

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